Opinar distinto en “Mi Lugar” no solo incomoda: te convierte en blanco fácil de etiquetas, sospechas y chismes reciclados.
Mientras los medios aplauden en piloto automático, pensar por cuenta propia se volvió casi un acto subversivo.
En un clima donde la obediencia es virtud, sostener una mirada crítica es casi un lujo marginal.